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Orgasmatron En El Molinón

Orgasmatron En El Molinón

 

Este es el libro de \"Orgasmatrón en El Molinón, Cuenta algunas historias vividas por los Ultra Boys desde el punto de vista de la Sección Infrahumanos (1985-1995) al que perteneció el autor antes de pasar a formar parte del Colectivo Mutante.

Mas que un libro es un ejercicio de memoria de aquellos años en que todos escondian su pertenecia al grupo y eran vistos por el resto de las peñas sportinguistas como una pandilla de borrachos. Este grupo nació de la idea y la persistencia de unos pocos locos del barrio de Pumarín como grupo de animación del Sporting de Gijón y con el tiempo se ha convertido en el movimiento juvenil mas potente y numeroso de Asturias.

Aunque el Sporting ha estado muchos años en segunda división, Ultra Boys no ha parado de crecer y ahora aparte de los delincuentes borrachos de siempre tambien se nutre de toda clase de jovenes que van al Fondo Sur con ganas de participar en los tifos y la animacion, del cahondeo que alli se genera.

Ultra Boys es el corazón del Sporting, ya que nadie lo goza ni lo sufre como ellos. Se han transformado en imprescindibles en El Molinón y para el equipo que necesita sus canticos y su apoyo constante, aparte de su cariño y dedicación a esta entidad a la que adoran por encima de todo, gane o pierda.

 

Este articulo ha sido posible gracias a la colaboración de SERXY (el autor) que tenia todo el material y nos ha dado la autorización pertinente para publicarlo y tambien a ASTURQUINI, que con muchas dificultades ha ido fotografiando página a página para que yo, requete35, pudiera montar el articulo. Gracias a los dos.

 

 

 

INDICE

 

 

 

  1. El fetichista sportinguista
  2. Los inicios
  3. Infrahumanos
  4. Años de vino y drogas
  5. Los Ultra Boys y el Fondo Sur
  6. Confesiones de un gamberro reincidente
  7. Los tres jichos de Ultras Sur
  8. El Güelu y las centraminas

 

 

 

 

1. EL FETICHISTA SPORTINGUITA Y LA ADICCION AL SPORTING DE GIJON

INTRODUCCION (al colocón)

 

Este libro nace como un pequeño homenaje a la peña sportinguista ULTRA BOYS y a todos los tipejos, esponjas y aspiradoras humanas que desde 1981 hasta hoy han pasado por el Fondo a dejarse la garganta y las manos al rojo, animando a nuestro glorioso Sporting. Un saludo a todos esos locos fanáticos, los muyaidín del Sporting.

Muy especialmente a esos pocos a los que la edad no ha traicionado y siguen dando el callo en El Molinón aunque lleven en el Fondo Sur más años que las puertas.

En estos 25 años se han dicho muchas cosas de los Ultra Boys, casi todas malas. Sólo después de muchos años de lucha y entrega haciendo tifos y animaciones increíbles tanto a Gijón como al Sportinguismo no les ha quedado más remedio que elogiar y aplaudir (naturalmente por lo bajini) a este incansable grupo de hinchas en el que han habitado desde siempre toda clase de tíos con distintas opciones políticas y morales que han sabido convivir siempre gracias al amor a nuestro querido Sporting y el mutuo odio al omierdo y a todos los cagones que han salido del futbolín del Tartiere.

Es cierto que los Ultra Boys somos borracho-drogadictos-gamberro compulsivos junto a un largo etcétera de comportamientos variados; pero igual de cierto es que somos el corazón, los pulmones y los cojones del Sporting, siguiéndolo y animándolo por todos los campos de España sin importar que estuviéramos en 1ª o en 2ª, estando siempre ahí en los momentos más difíciles, fieles, incansables, imperturbables al desaliento.

Mi adicción al Sporting empezó antes de tener ni uso de razón, cuando mi padre me vestía con cinco años con el uniforme sportinguista y me llevaba a El Molinón, a la gradona, donde fue socio durante décadas. Allí viví momentos imborrables del Sporting de Quini y Ferrero. Luego empecé a ir con los colegas del barrio a El Molinón que se había convertido en nuestro templo sagrado donde veíamos a nuestro ídolo máximo Enzo Ferrero, hasta que en el año 85 entré en los Ultra Boys, primero en los infrahumanos y a partir del 95 en el Colectivo Mutante. Mi adicción al Sporting es total e incurable al igual que mi compromiso de ultra de ir a El Molinón a animar y a darlo todo hasta la tumba. Joder, espero que mis putas cenizas las tiren en el Fondo Sur empapadas en birra!!

Perdonadle a mi única neurona si me equivoco en algún dato u olvido algún nombre pero la pobre tiene que navegar en un océano revuelto de tiempo y recuerdos dispersos por el humo de las drogas y los vapores del alcohol.

Este libro esta dedicado a los ultras desaparecidos Manolinguer, Cristina y David Michelón que aunque ya no estén siguen viviendo en los numerosos recuerdos que tenemos de ellos y también a los tres hermanos “Pinta”: Kike, Federico, y Jose, que para los Infras fueron como hermanos mayores; sin olvidarme de Adolfo ”Moreno”, durante años camello de “Brown” del Fondo Sur recientemente fallecido y muy querido por todos los que le conocimos. También está dedicado a los dos infrahumanos presos Kiko y Diego ”El Mosca”. El primero purga en Villabona el odio policial hacia su persona debido a un asunto de drogas en el que se libró por falta de una orden de registro y que la pasma le devolvió en forma de unos atracos que le metieron y que Kiko no hizo.

“El Mosca” en cambio se come algunos de los atracos que sí se hizo.

Un saludo a mis dos amigos y AUPA SPORTING!!!!!!

 

 

 

2. LOS INICIOS – LA SECCION INFRAHUMANOS

Y NUESTRO BAUTISMO DE FUEGO

 

La creación de la sección Infras, fue como todo en la vida, fruto de la puta casualidad.

Un vecino del barrio nos invitó a un par de colegas a colarnos en la plaza de toros para ver un concierto de Sabina; allí coincidimos con dos tíos que no conocía, eran Kiko y Jose “El Infra”. Gracias a esta pequeña movida que salió bien, durante el concierto me hice muy amigo de ”El Infra”, que empezó a parar en el parque de Isabel “La Caótica” donde prácticamente vivíamos una cuadrilla de amigos de la zona. El anterior invierno otro colega había traído al parque a un heavy grandote y greñudo del Coto, que resultó ser Hectorón. A los dos nos gustaba la misma música lo que nos hizo rápido colegas.

Desde que llegó “El Infra”, empezó a hablarnos de los jóvenes ultras que emergían desde hacía unos años en el Fondo Sur de El Molinón. Tanto Héctor como yo éramos socios del Sporting y grandes aficionados por lo que pusimos muy buenos oídos a la propuesta de “El Infra” de empezar a parar con los Ultra Boys en el Fondo Sur.

A mediados de aquel verano vino “El Infra” a buscarnos un día. Se había encontrado con uno de los capos de los ultras, Jorge ”El Negro”, que le había pedido ayuda para ir a mangar una enorme bandera donde la Feria de Muestras. Naturalmente nos apuntamos.

Aquella noche conocimos a Jorge ”El Negro” que se alegró mucho de que viniéramos dispuestos a ayudar en lo que sea. Esperábamos a dos tíos que habían ido a buscar unas tijeras, eran dos mods, el también capo Félix Domínguez y su colega “Varo”. Al final éramos 8 o 9 ultras los que atravesamos el parque, camino de la rotonda que hay en frente del puente que da a la Feria de Muestras. Fue algo cómico; el plan era muy sencillo: entre todos bajaríamos el pesado mástil y lo posaríamos en silencio en el suelo. Joder, el silencio era fundamental ya que estábamos en plena semana de feria y el recinto ferial estaba lleno de guardias y vigilantes. Una vez ya posado Félix y “Varo” cortarían la cuerda que unía la bandera al mástil y nos largaríamos tranquilamente con nuestro botín -una enorme bandera de Gijón. Salimos corriendo hacia la rotonda y entre todos agarramos el mástil, de un tirón lo sacamos del agujero pero ni de coña pudimos sujetarlo, por lo que cayó al suelo haciendo un estruendoso ruido metálico. Joder, los vigilantes empezaron a gritarnos mientras hacían sonar sus silbatos para avisar a otros guardias que llegaban corriendo hacia la puerta principal.

 

Nosotros nos dedicamos a lanzarles cortes de manga y a insultarlos hasta que unos gritos nos hizo fijarnos en Félix y en ”Varo” que discutían a voces: “Joder, que las tijeras las tienes tú!” -gritaba Félix, “Mecagonlaputa, que te las dejé encima de la barra mientras iba al baño, cojones!! Búscalas en la chupa!!” y Félix buscaba en su chupa mod como un fumador enmonado busca el mechero, y las putas tijeras no aparecían. En ese momento el primer coche de la municipal entraba a toda oxtia por la avenida del parque con las sirenas a todo trapo y los vigilantes de la feria al verlo salían a intentar detenernos, ¡la oxtia! Nos tiramos a intentar arrancar la puta bandera pero estaba anudada al mástil con una gruesa cuerda llena de nudos, ¡imposible! Al final escapamos perseguidos por vigilantes y municipales que se metieron por dentro del parque con el coche y un potente foco. Joder, se habían olvidado las tijeras encima de la barra de un bar…

 

 

 

3. INFRAHUMANOS

 

“El Infra” me contó que desde que tenía doce años iba con Kiko al Fondo Sur con los ultras. Esperaban a que estos tiraran las bengalas a punto de consumirse para coger esas pavas de bengala todavía encendidas y lanzarlas al campo con la consiguiente pitada de todo El Molinón y la bronca de los propios ultras que intentaban llevarse lo mejor posible con la directiva del Sporting y les habían prometido no lanzar al campo el material pirotécnico que se quemaba en los tifos.

El mote de “Infrahumano” fue un misterio durante mucho tiempo; cuando se lo preguntaba a “El Infra” se salía por la tangente diciendo que no lo sabía, que sólo era un mote.

Al final el misterio me lo desveló uno de los capos con unas botellas de más; el mote se lo pusieron aquellos primeros Ultra Boys un día de colocón en el Fondo Sur.

Por lo visto Jose se pasaba todo el partido y el descanso dando la lata de gorroneo -oye dame un pitu, un trago de eso, unas caladas de aquello- y el hijoputa sólo tenía doce años.

En el descanso de un partido se puso a truñir a la peña como siempre de gorroneo; unos cuantos ultras que se habían sentado en los escalones de arriba del Fondo a beber y fumar se hartaron de la murga de Jose, se levantaron, lo agarraron entre cuatro y lo bajaron más o menos a la mitad del Fondo, lo cogieron por las manos y los pies….a la una, a las dos, a las tres…y lo lanzaron al campo por encima de la valla ante el descojone de todos. Subieron otra vez a la parte de arriba a sentarse, y cuando no había pasado ni un minuto, ahí estaba el hijoputa de gorroneo como si no hubiera pasado nada. Uno que estaba allí sentado dijo: “Joder, este tío es infrahumano!!”, mientras le pasaba a Jose una cerveza. Desde aquel día pasó a ser “El Infrahumano” y se convirtió en uno más tanto en el Fondo como en Ultra Boys. Cuando Héctor y yo empezamos a ir al Fondo con él y con Kiko toda la peña empezó a llamarnos los “Infrahumanos” o los “Infras” y como en esta época era tradicional fundar secciones dentro del grupo acabamos fundando la sección Infras en el año 87. Alguien que sabía dibujar nos hizo el dibujo del verdugo aunque la idea del diseño es un misterio. También hicimos dos fotomontajes y pegatinas, aparte de una camiseta. Con los años, nos curramos una pancarta con la ayuda de Ramone y otros heavys de la calle Balmes, a la que decoramos con la cabeza de tigre robada a los Comandos Tigre del Milán que nos vino de puta madre ya que no sabíamos qué poner en la pancarta en medio de la palabra Infras y esto había retrasado mucho la “confección” de la misma .Nuestra sección estuvo hiperactiva durante 6 o 7 años hasta que la droga nos fue frenando hasta la desaparición de la misma.

Una vez enganchados seguimos viniendo al Fondo o yendo a Omierdo a los derbys aunque involucrándonos cada vez menos. En el año 94 saqué el primer fanzine de los Infras, aunque en este año los demás Infras no venían apenas al Fondo. Un año después un grupo de locos formábamos el Colectivo Mutante que lucha para que no se cambie la antigua concepción de ser ultra, las antiguas malas formas y malas maneras que tanto nos gustan, luchando para que los ultras no cambien con los nuevos tiempos.

Gracias al cabecilla del Colectivo y a un elenco de freaks de primera empezó a hacerse el Pamplín Mutante que se ha convertido en un monstruo de humor y mala leche aparte de crear los comandos de información y desinformación tan eficaces y con ojos y oídos en todos lados gracias a los hermanos Abadíe y otros cabrones rebuscados en las peores alcantarillas y vertederos de hospital del Conceyu de Xixón.

Nuestro Colectivo lleva ya 12 años dando caña más vivo que nunca.

 

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4. AÑOS DE VINO Y DROGAS

 

Cuando comenzó la temporada 85/86 empezamos a parar en el Fondo Sur y a participar en todo, prendiendo bengalas en los tifos, chumando en las barras libres, y yendo a los desplazamientos. Las semanas que había partido solíamos ir a “Jichomatic” (Automáticos Rodríguez) los sábados por la mañana, junto a otros ultras que iban a jugar al futbolín y al billar. Jorge ”El Negro” recorría “Jichomatic” con un gorro y a todos los ultras que se encontraba les soltaba su famosa frase: “Eh, tío, afora pa’ nitrato!!”. Así conseguía dinero para ir a la droguería de La Ruta a comprar nitrato para el tifo del domingo. El tío era un artista del chantaje moral para que aforaras y había tíos que cuando lo veían entrar se escondían para que no los viera. Nosotros debíamos de ser los únicos ultras que esperábamos a “El Negro” de buen grado debido a que teníamos que pagarle la bengala. “Eh, Infras, aforad pal nitrato!!”, nosotros le mirábamos en cachondeo mientras jugábamos en una máquina de marcianos y le dábamos algo para nitrato aparte de pagarle 20 duros cada uno para comprar la bengala que nos guardaría hasta el partido. Jamás nos dejó sin nuestra preciada bengala y es que el tifo era muy importante, convirtiéndose en todo un ritual. ”El Negro” y sus compinches hacían enormes rayas de nitrato mezclado con azúcar en los escalones del Fondo; abajo nos colocábamos los bengaleros alineados (en los grandes partidos se quemaba el doble de nitrato y la primera línea de bengalas empezaba en la valla subidos), te enrollabas una bufanda en la mano que iba a sujetar la bengala, luego con otra te tapabas la nariz y la boca (y si tenías gorra te la ponías), controlabas que no tuvieras a nadie detrás con otra bengala que pudiera quemarte y esperabas nervioso a que saltara el Sporting al campo y empezara el himno para todos al unísono tirar de la anilla y poder encenderla, mientras a la vez empezaba a arder el nitrato creando un auténtico infierno de humo rojo y blanco que intoxicaba a medio Molinón. Lo que más nos gustaba era cuando en los grandes partidos todos nos subíamos a prender la bengala en la valla; era la oxtia, toda la peña haciendo equilibrio con unas borracheras intentando tirar de la anilla. Joder, se llegaron a hacer tifos increíbles, prendiendo 80 bengalas o más a la vez y fuimos premiados con una soberbia foto en la revista Don Balón a doble página “Los nuevos bárbaros” decían con letras grandes. Cojonex, aquella foto fue un orgullo para todos y nos ponía de forma definitiva entre los grandes grupos ultra españoles y ya empezábamos a luchar por ganar un concurso llamado “Il Tiffo Piu Bello” que organizaba una publicación nacional de ultras.

El otro gran ritual de antes de los partidos era quedar en algún bar para chumar y colocarnos juntos. En esta época todos los años se hacían varias barras libres y la peña bebía como bestias. Joder, los Infras hacíamos lo que podíamos pero con 14 o 15 años a poco que chumáramos nos pillábamos unos pedos descomunales para no desentonar.

En las barras libres la mayoría traían speed o unos tripis para que el colocón fuera total

Luego ya borrachísimos nos íbamos todos juntos para el campo, borrachos y orgullosos, cantando y desfasando; unos pocos se iban al cuartín de El Molinón a por los banderones y las pancartas. Muchas veces alguien sin entrada iba a ayudar para pasar gratis e incluso otros eran enrollados dentro de un banderón para pasar a escondidas al campo.

Se podían pasar bebidas alcohólicas en botellas de plástico, lo que hacía que todo el mundo fuera a El Molinón con bolsas llenas de botellas rellenas de birra, motxo o cacharro y durante el partido las botellas rulaban de arriba a abajo del Fondo lo que creaba amistad y camaradería entre todos los ultras, al igual que las fumadas de porros y las trompetas que la peña hacía en esos días, ¿qué ha sido de los trompeteros ultras?

 

 

5. LOS ULTRA BOYS Y EL FONDO SUR

 

Desde el año 85 hasta hoy todo ha cambiado totalmente. Antes los Ultra Boys eran un grupo más cerrado y reservado. El núcleo lo formaban más o menos 60 tíos donde todo el mundo se conocía y se apuntaba a todo. Cuando nosotros llegamos éramos los guajes del Fondo y al entrar de la mano de “El Infra” junto a nuestra forma ser peleona hizo que cayéramos bien y nos integráramos rápido dentro de un grupo que nos dio una buena acogida. Flipábamos con la peña que formaban los Ultra Boys en esa época, sobre todo con el “Austra” que cuando faltaban diez minutos para acabar los partidos siempre preparaba una expedición de apedreo de los buses rivales, a las que los Infras nos apuntábamos siempre encantados. Joder, era un puto show ver al “Austra” colocarnos para preparar la emboscada. Ponía a uno controlando la llegada del autobús, entonces en el momento preciso gritaba “¡Ahora!” y todos lanzábamos las piedras y escapábamos metiéndonos dentro del parque. La oxtia, todavía hoy me descojono de risa cada vez que recuerdo el ¡crash! de los cristales al romper y la risotada del “Austra” al huir por el parque. Claramente el “Austra” era nuestro mal ejemplo favorito dentro del Fondo; ¡joder! le echamos de menos cuando empezó a dejar de ir a El Molinón. Otro tío con quien alucinábamos también era “El Peque” al que en una ocasión vimos dar un tremendo puñetazo a un antidisturbios que le hizo rodar Fondo abajo y que a veces entraba con la bici a la grada. También eran dignos de flipar los bautizados como Sección Vino con Manolinguer, Mazorra, y el Fede a la cabeza, además de Arturo, Edu o Modesto (hermano de “El Negro”). Los tíos adoraban al dios Baco chumando tetras de vino a pelu, siempre los veías llegar con bolsas llenas de vino. Joder, te ofrecían un trago de aquellos tetras de vino barato y tu bebías por la abertura toda mamada por estos borrachazos… ¡asqueroso! Pero eran tan buena gente y estaban tan borrachos que para no ofender casi nunca les decías que no al trago. Luego estaban la peña esta de triposos-anfetamínicos que paraban en el bar Cuélebre: Seni, ”Pinky”, Alberto, ”El Negro”, la esponja Mariano, Javichu, Buffalo Falagán y el histórico Rober “El Ultra” entre otros. “¿Quies un tripín, guaje?, nos decían al vernos. ¡Joder!, cualquiera dice que no, ¡la oxtia! Traían un gran humor y cachondeo a la grada y pasará para la historia del grupo el día de Carnaval en que Seni vino vestido de la Abeja Maya con un traje super currao de rayas negras y amarillas con un aguijón en forma de rayo, con dos coladores amarillos en los ojos y en la cabeza dos bolas unidas a dos grandes muelles que se movían para los lados. En una jugada discutida se subió a la valla a increpar al juez de línea durante casi 20 minutos. Joder, hasta los jugadores mientras se disputaba el partido le echaban miradas furtivas y se descojonaban mientras Seni todo entripado seguía con la bronca al juez de línea. La oxtia, incluso los putos antidisturbios pasaron de él. Luego estaban los capos y sus colegas, donde destacaban los hermanos Félix y Nacho, fundadores del grupo, que después de 25 años siguen dando el callo en el Fondo Sur. Félix solía venir con otros mods como Lozano y “Varo”, y Nacho con un montón de borrachuzos. Otro capo era Jorge ”El Negro”, que se movía para financiar al grupo de gorroneo o haciendo lo que fuera. Los hermanos Domínguez y “El Negro” han sido el verdadero motor de los Ultra Boys durante muchos años bien asistidos por un montón de colgados de primer orden. A otro histórico a quien hay que destacar es a Jaime ”El Puntu” que junto al “Austra” eran de lo más contundente que había en el grupo y un tío de puta madre con el que hemos flipado en muchas ocasiones, aparte de Santi ”El Skin” que solía ir todos los años a Madrid a una celebración de la extrema derecha de donde siempre volvía con un brazo escayolado debido a las peleas que se montaban contra los antifascistas. Aunque no compartíamos sus ideales políticos siempre fue un referente para nosotros y lo sigue siendo hoy en día ya que no ha cambiado ni un ápice ni en su forma de ser ni en su forma de entender el mundo ultra. Muchos años más tarde montaría el grupo Reconquista que ha dado caña por los distintos círculos skins españoles y europeos con enorme éxito. También fundó la Sección de Ultra Boys ”Batallón Gijón” que ha sido la que más se ha consolidado y crecido en nuestro querido Fondo Sur.

Otros nombres propios de aquellos primeros ultras eran “El Nava”, Antuña, Ardura, Noval, El “Liverpool” (que lo llamaban así por sus viajes a Anfield Road de donde se traía preciadas bufandas y gorras por las que la gente se peleaba ya que esta época no había bufandas decentes y la peña llevaba al fútbol la típica bufanda hecha por la abuela ¡Joder!, no había ni bufandas del Sporting y mucho menos de Ultra Boys!!).

También destacaban Juanín El Flaco, Rodolfo, Falo, Alex el de Sabotaje en el Garaje, ”El Madriles” (que era del Frente Atlético), los hermanos Monroyos de Cimadevilla, los otros skins Adaro y Luis, el antiguo H.F.S Luis Olay, o también Benito o “El Candelas” y “Muros” que ayudaba a “El Negro” en los tifos… ¡Joder, un montón de cabronazos de primera!

En los años 80 había un enorme nivel de colgadura entre los ultras y el alcohol y las drogas hacían que la peña soltase al gamberro total que todos llevamos dentro y también que muchos se involucraran en las distintas movidas que ocurrían en Ultra Boys.

Venían grupos de tíos de La Calzada y del Llano, además de gente de Avilés o Langreo que formaban distintas secciones, algunas de las cuales duraron muchos años dentro del Fondo.

Cuando se jugaba un partido importante había que sumar también a un montón de gente más que venían sólo en las grandes ocasiones y que hacían que el Fondo estuviera petado.

Durante los años 80 el Fondo era tomado por dos grandes filas de antidisturbios que nos rodeaban siempre con ganas de guerra. Las grandes y constantes avalanchas que hacíamos acababan en violentas cargas policiales. Vamos, que era un toma y dale entre ellos y nosotros. Incluso intentaron prohibirnos subir a la valla colocando a policías delante pero cada vez que había un gol la peña bajaba en avalancha a subirse a la valla por lo que la pasma se veía impotente ya que podían detener a unos pocos pero el resto conseguíamos subirnos por lo que los mandos policiales decidieron quitar la prohibición aunque si te quedabas demasiado tiempo subido un amable policía te ayudaría a bajar de un tirón de pechera. La valla fue un motivo de fricción siempre y a los antidisturbios les jodió bien tener que quitar la prohibición de subirse a ella y siempre estaban atentos para oxtiar a quien se quedaba subido.

Poco a poco le fuimos ganando el Fondo Sur a los antidisturbios que empezaron a darse cuenta de que a base de toletazos no era la mejor forma de intentar tenernos controlados y la presión fue disminuyendo aunque hasta que hicieron la perrera esa llamada Fondo Joven no conseguimos librarnos de la provocativa presencia de los odiados antidisturbios. Ahora la guerra contra ellos es los desplazamientos y en los derbys.

Con la “perrera” Joven aunque nos tienen encerrados hemos ganado el poder estar a nuestro puto rollo y la libertad de poder salir en el descanso a tomar unas birras. Hoy en día se hecha de menos el antiguo Fondo con sus resbaladizos escalones y nuestra querida valla además de las constantes avalanchas y el continuo cachondeo que traían.

Los putos asientos nos han jodido bien y es que no sólo han hecho que mucha gente dejara de venir al Fondo, sino que también lo han hecho incómodo y también jodidamente peligroso al tropezar con ellos a poco que te muevas, ¡putos asientos!.

¿Cuándo se van a enterar que no nos queremos sentar? Joder, ¿es tan difícil de entender?.

¿Cuántos asientos tenemos que arrancar para que se enteren?

 

6. CONFESION DE UN GAMBERRO REINCIDENTE

 

Los putos antidisturbios se colocaban en filas por los lados con el casco puesto dispuestos a cargar a la mínima. Un día se nos ocurrió lo que empezó como una broma más y que más tarde se convirtió en una de nuestras putadas favoritas. Lo intentábamos hasta conseguirlo y es que la reacción del madero era descojonante.

Cogías una moneda, una pila pequeña, un objeto pequeño y contundente, luego buscabas una buena posición entre el grupo, más o menos en la mitad del Fondo, calculabas y lanzabas el objeto para que impactara en el casco de un antidisturbios que al sentir el fuerte impacto se volvía loco, y cargaba mosqueado y muy violentamente contra la peña que tenía al lado que no entendían por qué estaban siendo toleteados por lo que se creaban las avalanchas y el caos que tanto nos divertía. Llegamos a hacerlo varias veces en un partido e incluso dándole al mismo madero en repetidas ocasiones. Al verse agredidos los antidisturbios cargaban salvajemente y muchas veces pillaban por el medio a algún pureta, niño o mujer que acababa en denuncia por la brutalidad policial.

Aquella broma llegó a degenerar y los mandos policiales tuvieron que buscar una solución al no encontrar entre los ultras a los culpables. Se volvió jodidamente peligroso seguir con nuestra broma ya que los maderos no paraban de controlar a la peña aunque siempre encontrabas un momento de barullo para hacer el lanzamiento y aquello siguió.

Acabaron mandando quitar a los antidisturbios el casco mientras estuvieran en el Fondo, dejándoselo colgado en el cinto, y sólo se lo ponían cuando hacían alguna carga, lo que consiguió que se acabaran muchas de las cargas gratuitas que nos brindaban en demasiadas ocasiones, quitando algo de presión al Fondo.

Para nosotros fue una decepción más que un triunfo ya que nos habíamos quedado sin nuestro pasatiempo favorito que tantas risas nos había proporcionado.

Nunca confesamos a nadie la autoría de los hechos ya que esta putada trajo cierta polémica dentro de la grada, y había mucha gente que había chupado oxtias por nuestra culpa a los que seguro que no hacia ninguna gracia nuestra broma. Y es que joder, a estas cargas provocadas había que sumar las que hacían para controlarnos o para tranquilizarnos más las gratuitas y las que hacían por puro aburrimiento, creando en el Fondo Sur una continua olla a presión, y la verdad es que tanto los Infras como el resto de ultras no parábamos de buscar formas de putear a los odiados antidisturbios que nos habían machacado en tantas ocasiones. Su actitud chulesca dentro del Fondo era una provocación continua ya que te oxtiaban por todo incluso por quedarte mirándoles. Eran verdaderamente odiados dentro del Fondo y la peña no paraba de hacer avalanchas que llegaban a los maderos en forma de gran empujón dando lugar a la consiguiente carga que creaba conflictos por la brutalidad policial. Joder, no sabíamos cómo echarlos del Fondo y hasta la creación de la “Perrera Joven” no conseguimos librarnos de ellos.

La técnica de lanzar algo al casco de los antidisturbios la sacamos de las manifestaciones de estudiantes de los años 80 que fueron super duras y siempre acababan en batalla campal contra la madera y en las que participamos muchos ultras. Cuando acababa la manifa alguien empezaba a gritar “¡¡Hay que armala!!” y toda la peña con ganas de movida empezaban a recopilar objetos que lanzar. Había gente que traía mochilas llenas de piedras y botes de gasolina para quemar y cruzar los contenedores al paso de la madera que venían con mogollón de efectivos.

Los Infras sacamos una licenciatura en guerrilla urbana gracias a tíos de la Naval y exmineros que venían a las manifas para colaborar en la bronca contra las fuerzas del orden. Cogían entre dos mineros una tapa del alcantarillado y empezaban a golpear con ella los bordillos de la calle para sacar morillos guapos aparte de traer a veces cócteles molotov y gomeros de profesional.

 

 

7. LOS TRES JICHOS DE ULTRA SUR

 

Esta historia había que contarla sobre todo por la cantidad de gillipolleces que he escuchado en estos años alrededor de ella. Radio Macuto todo lo distorsiona, tío.

En los años 80, Mendoza, presidente del R. Madrid, daba a los Ultras Sur entradas y viajes más dietas para intentar tenerlos controlados y sobre todo quitárselos del medio.

Uno de los que se aprovechaba de la generosidad de Mendoza era un conocido jicho al que apodaban “El Largo”. Nosotros lo conocíamos por haber salido en el telediario como el líder de Ultras Sur que había apuñalado a un aficionado contrario a la salida del Bernabeu, además de un montón de altercados más. Lo tildaban de muy peligroso.

Cuando salíamos de un Sporting-R.Madrid un colega nos dijo que había unos Ultras Sur sentados en el parque, por lo que nos fuimos para allí. Cuando llegamos un grupo rodeaba a unos tíos sentados en el respaldo de un banco, flipamos cuando vimos que el tío del medio era “El Largo”, con un par de jichos más sentados a los lados.

Cada vez llegaba más gente al parque por lo que la actitud impasible que mostraban los Ultras Sur al principio se convirtió rápidamente en nerviosismo. Joder, en realidad Ultra Boys allí estábamos muy pocos, casi todos eran guajes y mirones, pero al ser de noche ellos se iban viendo cada vez más cercados. Sólo veían a más gente que les rodeaba.

No sé qué cojones le dijo “El Largo” al jicho de la derecha pero éste se levantó y se acercó a donde estábamos: “Joder, tíos, nosotros no queremos movida, vosotros sois muchos y si queréis nos podéis oxtiar, pero nosotros no somos mancos” -dijo el jicho levantándose la camisa y dejando entre ver una enorme navaja de estas de muelle, “A unos cuantos nos llevamos por delante” -dijo diplomáticamente y se volvió a sentar.

Nosotros flipábamos viendo a los pocos ultras que había allí discutiendo qué se podía hacer si no teníamos palos ni piedras para enfrentarnos a sus navajas. Joder, era alucinante ver a aquellos super-jichos madrileños nerviosos ante un montón de guajes. Al final, el mismo jicho se volvió a levantar para ofrecernos una solución al conflicto.

Uno de ellos se pelearía con uno de nosotros sin navajas, sólo con los puños; el tío apeló a nuestra caballerosidad asturiana para pelearnos como paisanos sin importar como acabara la pelea. Al acabar ellos se irían sin represalias. ¡Cojonex!, no podíamos decir que no, puto jicho diplomático. Faltaban gente como el ”Austra”, ”El Puntu” o Santi.

De los Ultra Boys no había nadie que pudiera enfrentarse con ciertas garantías a uno de estos jichos que no sólo nos superaban en edad sino también seguramente en peleas callejeras.

Al final fue Félix el que saltó al ring, demostrando tenerlos bien puestos ya que sabía de antemano que iba a chupar fijo. No tenía nada que hacer ante el madrileño.

El mismo jicho-diplomático fue el que se pelearía con Félix y la pelea se celebró en otro lado del parque para que la gente no se metiese. Los Infras nos habíamos criado en ese parque por lo que encontramos la forma de escaquearnos para ver la pelea.

Cuando llegamos el jicho oxtiaba a Félix que intentaba defenderse, al caer al suelo su reloj saltó por los aires y con el madrileño encima acabó la pelea.

En ese momento “El Largo” se levantaba y se marchaba con el otro jicho ya para irse del lugar mientras Félix llegaba bastante magullado. El jicho sabiendo su superioridad no llegó a oxtiar a Félix muy en serio por no alterar más los ánimos.

Muchos quisieron ir detrás de los Ultras Sur mientras otros discutían a voces que había que respetar el trato hecho con los de Madrid. La oxtia, fue un momento duro ver a Félix sangrando, mientras los causantes se escaqueaban hacia su camino de vuelta.

“Qué trato ni qué cojones!!!” -gritaba Toni Rendueles y muchos pensaban igual.

 

8. EL GÜELU Y LAS CENTRAMINAS

 

En el verano del 87 se abría en la calle Jacobo Olañeta el tugurio más cañero y enviciado que ha parido la ciudad de Gijón. Se llamaba mesón El Güelu y lo llevaban tres hermanos superpolitoxicómanos a los que apodaban “Los Pinta”. Su familia era de pasta y siempre iban muy bien vestidos, osea, con muy buena pinta. Años después de precintado el mesón se harían tristemente famosos por la historia del bombero celoso y la bomba de Muniello. Tanto Kiko como su hermano Luis ”El Madreñes” conocían a Fede ”El Pinta” por lo que nos llevaron a la inauguración del Güelu donde conocimos a los tres “Pinta”. La última mesa del mesón paso a ser nuestra segunda casa, nuestro centro de operaciones.

Robábamos todos los licores que necesitaba el bar y robábamos a la carta cualquier prenda de ropa de marca que vistieran los tres hermanos, que nos acogieron como sus pequeños raterillos “consiguelotodo”. Joder, incluso mangábamos los vasos de cristal que la gente sacaba a la calle de los bares de al lado en verano.

Los capos de Ultra Boys siempre andaban buscando un bar donde hacer barras libres y cuyos dueños fueran lo más permisivos con el mal comportamiento de la peña hiperborracha. La oxtia, el Güelu les venía como anillo al dedo y los ultras a su vez le daban al bar una fuente de ingresos sobresaliente, sobre todo porque una semana antes de una barra libre nos pagaban para que robáramos unos barriles de cerveza en algún camión que luego escondíamos y hacíamos pasar por comprados. Allí se celebraron algunas de las barras libres más potentes que ha hecho Ultra Boys como la del día del Milán o algunas contra el Barsa o el Madrid ya que los “Pinta” se enrollaban y ponían más barriles para la barra libre lo que hacía que la peña acabara siempre borrachísima.

En la misma zona cercana a Capua donde estaba el Güelu había un local de maricones llamado “Papagayos” que seguro que no olvidarán ni al “Güelu” ni a los ultras ya que después de las barras libres siempre acababa destrozado. Joder, Hectorón llegó una vez incluso a hundir para dentro la puerta con el marco de una patada y llegaron a poner una puerta blindada.

Un día llegó Fede con un tipo que sujetaba a duras penas un enorme paquete hecho de papel de aluminio lleno de botes de pastillas. Al rato salió de la cocina y nos puso encima de la mesa un montón de pequeñas pastillas blancas “¿Queréis probar unas anfetas cojonudas?”¡Tuvo que echarnos del mesón porque nos subíamos por las mesas del colocón!. Cojonex, aquellas pequeñas pastillas eran las centraminas y llegaron al Fondo Sur como una bomba de relojería, brindándonos unos colocones de altura a todos los ultras.

La peña del cuélebre, Seni, Pinky… empezaron a parar en el Güelu por lo que probaron rápidamente las centraminas, que pasaron a formar parte de la dieta de los Ultra Boys.

En los grandes partidos, en los desplazamientos, todo el mundo las tomaba. La oxtia, podías saber quién iba hasta el culo de centraminas por el característico baile de sus mandíbulas, todos colocados, mandíbulas al viento mientras te miraban con los ojos desorbitados y las pupilas parecían jodidos focos. Joder, éramos ametralladoras parlantes.

Las vendimos para los “Pinta” durante el tiempo que duraron ya que en un par de años como vinieron, desaparecieron. Joder, como por arte de magia se convirtió en imposible conseguir centraminas ya que la casa Cofas las quitó del mercado al ver que la gente las estaba utilizando para colocarse, ¡putos cabrones! En realidad eran para adelgazar.

Entre la diversa fauna de colgados que paraban en esa farmacia que era el Güelu, estaba un bombero al que nosotros conocíamos de verlo siempre allí bebiendo chupitos de whisky y hablando con Kike ”El Pinta”. Fumamos algún porro con él alguna vez.

Una vez precintado el mesón y después de muerto Kike, los “Pinta” pasaban por una mala época. El bombero empezó a ir a buscar a los hermanos para invitarlos a heroína e ir comiéndoles el tarro con “lo hijoputa que era el tío que le había robado a su novia”.

Empezó a darles la murga con el cuento de su novia pero como les pagaba el vicio pues le aguantaban aunque ya bastante hartos. Esto debió de intuirlo el bombero que precipitó los acontecimientos. Un día fue a buscar a Fede a quien dijo que pagaría 10.000 pts si colocaba una bolsa dentro de Electrónica Muniello. Naturalmente Fede se interesó por lo que había dentro y el bombero le dijo que era sólo un petardo potente para pegarle un susto al tío que salía con su novia y que trabajaba allí, que simplemente haría mucho ruido pero que no era peligroso. Al final Fede desconfió del asunto, cobró la pasta pero la bolsa la tiró en un contenedor apartado de Cimadevilla, por lo que el bombero se centró en el otro hermano, en Jose ”El Pinta” a quien hizo un seguimiento diario.

Amenazado por Fede, el puto bombero esperaba por las inmediaciones de la casa de “Los Pinta” a que bajara Jose, que convencido por el bombero de que aquello no era una bomba sino un petardo sólo para asustar, un día demasiado enmonado se dejó convencer y sin pensar colocó la bolsa encima del mostrador de Muniello y se fue con el dinero que le pagó el bombero a pillar, sin ser consciente de la movida que iba a ocurrir. Por diez miserables talegos se iba a buscar una ruina de cojones para los dos hermanos e incluso para toda la familia ya que ellos vivían casi al lado de Muniello.

Su trabajo como bombero hizo que supiese cómo fabricar una bomba con dos bombonas de camping-gas y polvo de dinamita esparcido en los fogones que al encenderse el temporizador de las bombonas explotaba arrasando con todo; el muy cabrón no quería dar un susto sino matar al amigo de su novia. Joder, fue un verdadero escarnio con mogollón de heridos, hubo gente que perdió un brazo y una señora las dos piernas. Increíblemente al tío para quien iba colocada la bomba no le pasó nada ya que había ido al banco a por los cambios que necesitaba la tienda y volvió justo cuando acababa de explotar. Los “Pinta” viendo lo que se les venía encima fueron a comisaría a entregarse. El bombero acabó cantando ante la policía cómo había sido la movida, lo que hizo que las toxicomanías de ”Los Pinta” les librase de una pena mucho más severa. Aquel puto bombero loco los jodió bien metiendo a los dos hermanos en el talego una buena campaña que pudo ser mucho peor si llega a haber muertes.

La noticia salió en todos los telediarios y rápidamente se supo la autoría de los hechos por todo Gijón. Fede nos contó cómo había sido toda la movida, para flipar, joder.

Incluso la revista Interviú sacó un reportaje donde salían las fotos de “Los Pinta” que desde la cárcel y a cambio de dinero contaban toda la historia con pelos y señales.

Por lo visto les pagaron una pasta por el reportaje en el que naturalmente pedían perdón a las víctimas y es que bien mirado también ellos dos fueron víctimas en esta historia.

Varios años después de esta movida el “bicho” se llevaba también a Jose.

Para mantenerse Fede se puso a vender jaco y las cosas le iban bastante bien hasta que por culpa de un chotas tuvo que entrar a cumplir por tráfico de drogas. Aquel año y medio enjaulado le jodió totalmente. Salió ya en fase terminal, muy jodido por la enfermedad y sólo duró un año vivo en la calle. Eso sí, se seguía cuidando a base de botellas de whisky y picos de coca y caballo hasta el mismo día de su muerte que se produjo mientras dormía en el hospital de Cabueñes

Descansad en paz , tíos, que nosotros no olvidamos!!!

 

 


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