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Leyendas Del Sporting-tamayo
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Leyendas Del Sporting-tamayo
Enviar a un amigoFue un jugador sangrín y un marcador implacable. Mauro Álvarez, Tamayo, nació en Gijón el 1 de diciembre de 1918. A los 14 años dio sus primeras patadas al balón en el Racing del Llano. Luego jugó en el Hispania, paso previo al Sporting, al que se incorporó tras la guerra civil. Desde entonces, 15 temporadas seguidas hasta que dejó el fútbol a los 37 años para convertirse en masajista y utillero. Así, hasta 1978, cuando se jubiló. Fue el masajista debutante en la Copa de la Uefa, en el partido contra el Torino en El Molinón.
En su trayectoria, Tamayo tiene dos anécdotas célebres: tuvo que jugar de portero la última fase de un partido contra el Español, en el que el Sporting se jugaba el ascenso a Primera, en 1943. Una lesión del guardameta Leicea, en una época en la que no se permitían las sustituciones, obligó a Amadeo a elegir al bravo jugador rojiblanco para cubrir su puesto. El Sporting perdió 3-1, la ausencia de Tamayo en el centro del campo debilitó el juego sportinguista. Ya en Primera, Tamayo se distinguió por su estilo férreo en los marcajes.
El barcelonista Bravo llegó a desesperarse con la vigilancia del gijonés hasta tal punto que le mordió una oreja, en un ataque de impotencia por poder despojarse de su vigilancia. Tamayo formó parte de la línea de medios más importante del Sporting en la década de 1940 junto a Cervigón y Calleja. Con el paso del tiempo fue retrasando su posición para jugar como lateral derecho, completando el trío defensivo con Cástulo o Altisent y Germán o Ladreda. 
