El Sporting no pudo consumar la guinda al pastel con el título de la Supercopa, ya que en su camino se cruzó el Real Madrid y el colegiado Megía Dávila, que se complicó la vida en el tramo final del partido, donde puso en bandeja la victoria 'merengue'. También el equipo de Redondo se confió en exceso, puesto que a diez minutos del final gozaba de una cómoda renta de cuatro goles.
Muy pronto se le pusieron las cosas de cara a los rojiblancos, al aprovechar Tomás un rechace para abrir el marcador a los 50 segundos de juego. Había ganas de revancha y el juego fue intenso, con mucho contacto. El Real Madrid despertó del primer tanto e igualó el encuentro por medio de Alfonso, su futbolista más peligroso en ataque. Los guardametas hacían alarde de sus reflejos hasta que apareció la figura de Tomás para firmar dos goles que ponían el 3-1 antes de llegar al descanso.
El recital de Tomás continuó en la segunda mitad ya que el '6' rojiblanco hizo el cuarto gol en su cuenta particular y también para el Sporting. Reaccionó el Real Madrid, que volvió a ponerse a dos goles de distancia poco después al marcar Juanma. Un encontronazo entre Mario Cotelo y Llorente hizo que el público participase con más intensidad. Las cosas se ponían francas para que el Sporting, que a falta de diez minutos para el final daba un paso de gigante al colocarse con un favorable 8-4.
Entonces sucedió lo inesperado. El Sporting pretendía guardar el resultado y dio un paso atrás, circunstancia que aprovechó el Real Madrid que, sorprendentemente, se colocaba 8-6 cuando justo se cumplía el tiempo reglamentario. Ahí llegó la polémica. Megía Dávila decidía prolongar el partido dos minutos más e Iván Pérez ponía el miedo en el cuerpo con el 8-7. El partido estaba finalizado según el cronómetro, pero no fue así para el colegiado, que aún se guardó otra jugada polémica. Una falta a favor del cuadro madridista, pasado el tiempo de prolongación, fue sacada en una posición más adelantada lo que aprovechó Llorente para poner el 8-8 en el marcador ante la indignada de os presentes.
Ahí se acabó el partido para el Sporting, que no pudo despertar del batacazo en la prórroga, donde el Real Madrid jugó mejor sus cartas para arrebatarle el trofeo a los rojiblancos, que por su juego merecieron el título. Al final, 8-12 y la afición sportinguista volvió a corear el: 'Así, así, así gana el Madrid'.
Indignación entre los jugadores
Las caras de los jugadores rojiblancos lo decían todo al final del partido. No hacían falta las palabras. En su mente estaban bien grabadas las jugadas polémicas. «Teníamos el partido ganado, hemos perdonado un poco y con alguna acción discutida del árbitro nos han empatado», explicaba el capitán Abelardo, que dejaba claro su malestar al indicar que «el último gol, el descuento... Esto es lo que hay, nosotros somos el Sporting y ellos el Real Madrid».