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Era 31 de mayo... El partido se presentaba con dificultades (un Recre en descenso que querría dar lo mejor de sí, los posibles maletines por parte de otros equipos...) en El Molinón. No ganábamos desde el 22 de marzo. Acumulábamos 8 derrotas, 1 empate y 1 única victoria conseguida la jornada anterior. Dependíamos de nosotros. El encuentro comenzó en nuestra contra con un gol del Recreativo en la primera parte. El ánimo decaía, pero el Sportinguismo seguía en pie, animando al equipo como veníamos haciendo durante toda la temporada. Oíamos noticias del otro encuentro: el Osasuna marcaba ante el Real Madrid su primer gol. Estábamos matemáticamente en Segunda.
Llegó el descanso. Permanecimos 15 minutos pensando en las múltiples combinaciones posibles que hicieran posible la permanencia; 15 minutos deseando un milagro; 15 minutos cavilando quién podría marcar y abrir el marcador para el Sporting... 15 minutos agónicos, pero no más de los que nos esperaban.
Comenzó la segunda parte. El equipo salió a matar, numerosos intentos hacia la portería de Riesgo... y sustos en nuestra portería. Algunos más dramáticos veían el segundo gol del Recre en el marcador. Hasta que, superados los diez minutos, llegó el primer gol: Barral marcaba para el Sporting, lo que significaba el empate con Osasuna y la permanencia. La euforía inundó el estadio; nunca podré terminar de describir lo que sentí en ese momento... Sin embargo, toda esa alegría que emanaba el estadio se apagó dos minutos después. El Osasuna marcaba su segundo gol ante el Madrid. Estábamos de nuevo en posiciones de descenso. Y no importó, todos aquellos sportinguistas que estaban allí siguieron botando, cantando, animando como nunca. Y llegó ese momento. El momento en el que pareció que volvíamos un año atrás, en el partido del ascenso, ante el Éibar. Algunos de los que estuvimos allí revivimos esa jugada en nuestra mente: la misma dirección, el mismo pase, los mismos jugadores, la misma portería... Pase de Bilic hacia Luis Morán, que venía por banda derecha, remate y gol. Alegría, mucha alegría, felicidad, dicha. Sin embargo, el Recre parecía no rendirse, y lo siguió intentando; y nosotros seguimos sufriendo hasta el último segundo, como siempre. El sufrimiento terminó con el pitido final del partido y se desató la euforia. Nos quedábamos en Primera División, volvíamos a saltar, reír, llorar, dejar descansar al corazón.... y es que ser del Sporting no es apto para cardíacos, pero a mí me gustan los botes que me dan en el corazón con cada susto y cada alegría que me da mi equipo.
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el 01-01-2011 a las 11:18Hola hoo !!!
Que tengas un prestosu y afayaizu dii de cumpliaños,
de regalu déxote un forte abrazu .....
Un saludu y ta mas ver..
feliz navidad el 29-12-2010 a las 20:16
PUXA SPORTING el 30-08-2010 a las 13:55